Columna Vigía

20 de junio de 2018

Turismo cultural: planificación y organización

Erika Rodríguez

La Organización Mundial de Turismo Cultural (OMT) menciona “El turismo cultural está creciendo, en popularidad, en importancia y en diversidad, incorporando la innovación y el cambio. Sin embargo, ese crecimiento conlleva una mayor responsabilidad de proteger nuestros bienes culturales y naturales, el fundamento mismo de nuestras sociedades y de nuestras civilizaciones., afirmó el secretario general de la OMT, Taleb Rifai” y el subdirector general de Cultura de la UNESCO, Francesco Bandarin afirmó que “El turismo es un recurso clave para las comunidades locales y para la conservación del patrimonio. El patrimonio, material e inmaterial, es crucial para brindar estabilidad social e identidad. Vincular la cultura y el turismo en el proceso del desarrollo sostenible resulta vital si queremos alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible" (1).

Desde tiempos antiguos las personas han viajado con fines culturales. Visitar sitios históricos, vivir la cultura local, disfrutar de la gastronomía y sus costumbres, este tipo de actividades que han crecido en los últimos años han sido actividades vinculadas desde siempre con la actividad del turista. El turista que antes buscaba sol y playa ahora también busca viajes que estén vinculados con la vivencia, la cultura y la historia local convirtiéndose en un turista cultural.

En la práctica el sector turístico y el sector cultural, han fortalecido sus lazos a través de distintos programas y acciones para revertir  la percepción de insensibilidad que se tiene de la actividad turística en las localidades por parte de los operadores y turistas que en lugar de aportar daña a la cultura local y sus bienes patrimoniales, para trabajar en coordinación y lograr un cambio fomentando el cuidado y aprovechamiento responsable, prueba de ello han sido los programas que se operan en coordinación con el Estado, municipio, y localidad como: Vigías del Patrimonio Cultural y Pueblos Mágicos.

Si bien existen operadores y turistas  que valoran y respetan el patrimonio de una localidad, población o país, también están los turistas devastadores que al no tener la conciencia sobre el valor del patrimonio que visitan, pueden causar grandes afectaciones al patrimonio; entendemos como patrimonio cultural al conjunto de bienes de valor material y simbólico y que han pasado de generación en generación, hasta ser parte de la identidad de una localidad, estado o nación, entonces el descuido o la pérdida del patrimonio cultural empobrecen a la comunidad, en vez de enfrentar el problema como gobierno y población, se suelen crear productos mercadológicos artificiales que sólo durarán un tiempo provocando la pérdida de la identidad definitiva.

El turismo es una actividad que puede provocar una doble transformación: beneficio o afectación, a la conservación, protección, valoración y disfrute del patrimonio cultural.  Tener una población o localidad organizada y con planes de manejo patrimoniales y turísticos, provocará derrama económica y fuente de empleo, al mismo tiempo que generará la conservación del patrimonio resultando una visita agradable y que se. Pero por el otro lado un turismo que aumenta en la localidad, población o país, sin la debida planeación, orden y políticas públicas por parte del gobierno y la población, puede derivar en un daño irremediable al centro de la comunidad.

Para cuidar el patrimonio de una comunidad es importante que el valor cultural no se pierda, que el producto cultural-turístico a ofrecer guarde su originalidad, esto no significa no recibir turistas o no ofrecer visitas, significa ofrecer, visitar, difundir, aprovecha de manera consiente el valor de la cultura y sólo se logrará si se cuenta con planeación y organización desde lo más básico hasta lo más complejo, pues derivará en oportunidades y fortalezas para la cultura y su población.

(1) La OMT y la UNESCO: turismo y cultura para impulsar los ODS. PR No.: PR 17129 04 Dic 17.